Estancias de Mandos

De Tolkiendili
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Las Estancias de Mandos son el hogar de Námo, un poderoso Valar al que llamaba más buen "Mandos" a su hogar, en lugar de su propio nombre. En las estancias vivían las almas que murieron en Arda.

Descripción

Las estancias de Mandos son más profundas que las mansiones de Aulë, se encuentran en la orilla occidental de Aman, donde las olas de Ekkaia rompen contra las Tierras Imperecederas. Ésta es la Mansión de los Muertos.

En las estancias, los murales están cubiertos con tapices hechos por Vairë, que representan todos los acontecimientos que sucedieron en la historia de Arda.

En ellas los Elfos deben aguardar tras su muerte antes de reencarnarse o hasta el día en que Arda termine. También llegan las almas de los Hombres y permanecen ahí por muy breve tiempo hasta que parten para siempre de Arda.

Según los Enanos, en las estancias de Mandos también hay lugares reservados para ellos al morir, aunque según los Elfos esto no es del todo cierto.

Melkor permaneció preso en las estancias de Mandos luego de ser vencido por los Valar cuando los Elfos despertaron, durante las Edades de los Árboles.

Según el juicio de Námo, no todos los Elfos pueden salir de sus estancias, o pueden tardar mucho tiempo en hacerlo. Algunos nunca podrán salir hasta que termine el tiempo. Este es el caso de Fëanor, castigado de esta forma por sus actos (que fueron muy negros) en vida, otros como Finrod por su bondad y acciones justas hacia las otras razas (como sacrificar su vida por Beren) las abandonó pronto. El caso de Finwë es distinto, pues él eligió no salir a cambio de que su primera esposa (Míriel) lo hiciera, ya que ella también había elegido no salir. Sin embargo Míriel decidió no ir a Valinor nunca más y permanece al lado de Vairë, esposa de Námo y tejedora del tiempo.

Otras versiones del legendarium

J.R.R. Tolkien había pensado originalmente los pasillos en el norte de Aman, al borde del Mar Exterior. Christpher Tolkien, las cambió al Oueste, al borde del mismo mar, para la publicación del Silmarillion. En "Los Cuentos Perdidos" se refirió a éste cambio como una "intromisión editorial injustificada".